15 formas de hacer crítica destructiva

15 formas de hacer crítica destructiva

15 formas de hacer crítica destructiva

Ya que te pones, hazlo bien

Tenía programado otro artículo para publicarlo este viernes pero he decidido postergarlo para escribir sobre los sentimientos de impotencia y frustración que todos sufrimos cuando recibimos un feedback negativo o positivo pero y todo “cojo” sobre nuestro trabajo, en especial si tiene que ver con algo que toca nuestro lado creativo. Las críticas son una estupenda base de partida para aprender y corregir pero no estaría de más que todos aprendiéramos una buena forma para hacerlas. Las buenas y las malas. Así todos jugamos con las mismas reglas.

Críticas destructivas

Todo el que se expresa está expuesto a la crítica. “Sólo hay una forma de evitar las críticas: hacer nada, decir nada y ser nada” decía Aristóteles. No estoy de acuerdo: no hacer nada también es un posicionamiento más y por tanto, también es criticable. “Tu dibujo es una basura” (por usar un eufemismo), “tu proyecto es aburrido” (otro eufemismo) o “esto lo hace mejor mi hijo de tres años” son frases que se oyen lamentablemente en escuelas de Arquitectura…  no me sorprenden y son fácilmente ignorables ya que quien las hace, aunque tenga parte de razón, se está autodescalificando. Pero sobre todo, porque son críticas “cojas”: no concretas qué está mal ni ofreces una salida.

En gestión de equipos y en PNL te cuentan algunos patrones útiles sobre cómo dar feedback a las personas prestando especial cuidado a la empatía y a cómo se puedan sentir. El lenguaje es muy poderoso: según cómo nos dirigimos a alguien (o a nosotros mismos, que es peor) podemos emponderarle o dejar su autoestima a la altura del betún. No voy a explicar la forma adecuada de hacerlo en este artículo porque ya hay mucho escrito. Pero sí voy a facilitarte un listado de las 15 cosas que debes hacer si quieres hacer una gloriosa crítica destructiva a alguien. Esta es una guía 100% práctica para cuando desees optar por el camino de la arrogancia:

  1. De “las felicitaciones en público, las reprimendas en privado” olvídate. Son pamplinas. Si vas a humillar a alguien qué mejor que hacerlo delante de un grupo de gente. Si puedes aderezar tu crítica con risas, mejor que mejor.
  2. No hables de “oportunidades de mejora”. Habla de sus defectos, sus limitaciones y sus errores. Te lo puedes permitir. Al fin y al cabo, el crack eres tú.
  3. Esfuérzate en hacer un listado de los puntos negativos. Cuanto más extenso, mejor. Enuméraselos uno a uno y usa los dedos para contar si es necesario. Ya sabes que es un poco cort@.
  4. Ni se te ocurra compensar lo que has considerado negativo con algo positivo (aunque hayas visto cosas que te gustan o te parecen bien… ya, ya sé que geniales no has podido ver ninguna). Ni la técnica sandwich ni la 3-1. Vas a “machete”, no te olvides.
  5. Tu feedback negativo debe quedar incompleto: céntrate en señalar los errores pero no le abras camino a otras vías para solucionarlo. Seguramente tu mediocridad tampoco te permite conocer una forma mejor de hacerlo pero qué demonios… que se busque las castañas como pueda. Si es que puede.
  6. “Regala” tu crítica destructiva aunque no te la hayan pedido. Añade cuñas publicitarias tipo “te lo digo como amigo”, “siempre desde el cariño, eh?” o mi favorita: “No te lo tomes a mal peeeeeeeeeero (y aquí sueltas la “bomba”). Que se cortocircuite un poco…
  7. No pierdas ni un segundo de tu vida escuchando la justificación acerca de las decisiones que tomó sobre ese asunto que criticas. A ser posible, déjale con la palabra en la boca y cambia de conversación o mejor aún, salte de ella. Tu tiempo vale oro. El suyo obviamente nada. Si se da cuenta que sus explicaciones no merecen tu atención la humillación será máxima.
  8. Usa la conjunción “pero” y asegúrate que lo negativo queda en último lugar para que le quede meridiano. No es lo mismo decir “eres torpe pero me caes muy bien” que “me caes muy bien pero eres torpe”… Ves la diferencia, ¿verdad? No pierdas de vista el objetivo: ser hiriente.
  9. Sustituye el verbo “estar” por el verbo “ser” para mandarle directa la crítica a su nivel identidad. No es igual “estás torpe” (que parece que es algo pasajero aunque tú y yo sabemos que esta persona no tiene remedio) a “eres torpe” (lo eres y siempre lo serás, oye… qué le vamos a hacer, chic@… unos son altos, otros son bajos… a ti te ha tocado, entre otras muchas cosas, ser un torpe).
  10. Procura apoyarte en descalificativos todo lo posible: inútil, mediocre… y si no es más grande y fuerte que tú (ni va armado), prueba a insultarle con ensañamiento.
  11. Sugiérele que se dedique a otra cosa. Si tu “víctima” es mujer te regalo una frase perfecta que tuve el privilegio de escuchar: “eres mona… deja esto y busca un buen marido”. Hará como que la ignora pero la recordará toda la vida. Eso sí, reza para que no se lo tome como una motivación.
  12. No aprecies bajo ningún concepto el esfuerzo, el tiempo o el dinero que ha podido invertir esa persona en eso que tú le criticas. Que no se hubiera metido en ese fregado…
  13. No des cancha ni por asomo a la idea de “si tanto sabes de esto ¿por qué no has tenido la valentía de hacerlo tú ya?”. Te convertirías en un pardillo como él/ella. Además, seamos claros: tú no te habrías enredado en semejante estupidez.
  14. Si deseas limitar tus posibilidades de ensañamiento y darle sólo feedback positivo (¿por qué? no lo entiendo… ¿estás flojo hoy o qué te pasa?) simplemente dile que “está muy bien” pero no le expliques ni “el qué” ni “el por qué”. Lo que te faltaba ya: darle motivos para que se crezca.
  15. No desperdicies la más mínima oportunidad de hacer una crítica destructiva y más si va dirigida hacia la misma persona. Practica y alcanzarás la excelencia. Ah, no… perdona… que tú ya eres excelente.

El impacto de una crítica destructiva radica en la admiración que puedas sentir por la persona que la hace. Presta atención a la forma en la que te llega su feedback y cuestiónate si merece estar en el pedestal en el que tú solit@ le has posicionado.

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Pilar Jiménez Abós

Arquitecto ● BIM Manager ● Project Manager
Me considero una evangelizadora del BIM. Ayudo a empresas del sector de la construcción a migrar del CAD al BIM implantando ArchiCAD en su flujo de trabajo y ahorrándoles tiempo y quebraderos de cabeza. La eficiencia es hacer las cosas bien, la eficacia es hacer las cosas correctas. Por eso quiero que aprendas conmigo. ¡Suscríbete a mi blog ya mismo!

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