Cuestionario para una buena formulación de objetivos

Cuestionario para una buena formulación de objetivos

Cuestionario para una buena formulación de objetivos

Formulando objetivos de forma eficaz

Hoy te quiero traer uno de los temas que aprendí en los curso de PNL (Programación Neurolingüística) y que más empleo en mi vida diaria: el cuestionario para una buena formulación de objetivos. Aunque ya te he hablado en otras ocasiones sobre objetivos SMART, este cuestionario me parece mucho más completo y a la hora de la verdad, más útil. Eso sí, al ser más extenso, es más difícil de memorizar por lo que te recomiendo que lo apuntes y lo tengas a mano como yo, en una nota del teléfono.

No podemos negar que buena parte del éxito se debe a una correcta formulación de tus objetivos, planes y metas. Hacia donde la mente mira, el pie camina. Por esto es conveniente definir el resultado que perseguimos alcanzar para conocer qué tenemos que realizar y en qué dirección ir. Este cuestionario te ayudará a definir claramente tus metas (profesionales y personales). Te explico punto por punto por qué es importante y las preguntas que te ayudarán a perfilar cada cuestión.

Cuestionario para una buena formulación de objetivos

1. Positivo

Procura definir tus objetivos de forma positiva, es decir, centrándote en lo que deseas alcanzar y no en lo que estás tratando de evitar. No es lo mismo plantear un objetivo como “dejar de fumar” que “llevar una vida sana”. El hecho de centrase en lo que no deseas enfoca la atención en el problema y se mantiene en el estado presente. Al formularlo de forma positiva, creamos en la mente una imagen de nuestro estado deseado y generamos una nueva dirección por la que caminar para alcanzarlo. La mente tiene una forma curiosa de trabajar: para empezar, tan pronto aparece “fumar” en la formulación, nos formamos una imagen visual en la cabeza de manera que lo estamos “llamando” por así decirlo (por lo que muy probablemente a un fumador además le genere más apetencia por encenderse un cigarro), y como te he comentado antes hacia dónde la mente mira el pie camina. Ojo con esto.

Preguntas que puedes hacerte: ¿Qué es lo que quiero? ¿Qué es lo que deseo conseguir?

2. Específico

Cuanto más concreto seas definiendo tu meta, más fácil será alcanzarla.  No es lo mismo decir que “quiero sentirme mejor” (¿mejor que qué? ¿mejor que cuándo?) que “quiero sentirme bien”. Tampoco es lo mismo decir “quiero ser más rápido en mis entregas” que “quiero terminar la entrega del proyecto A antes de que termine la semana”.

Preguntas que puedes hacerte: ¿qué es lo que deseo conseguir específicamente?

3. Contexto

Es importante que establezcas un marco claro y concreto definiendo con quién, dónde y cuándo esperas alcanzar el resultado. Las ambigüedades no te ayudan nada, en cambio, las concreciones son compromisos que adquieres contigo mismo. “Quiero dejar terminado el proyecto básico antes de salir del despacho el próximo lunes” sería un ejemplo de objetivo concreto.

Preguntas que puedes hacerte: ¿cuándo, dónde y con quién lo quiero?

4. Tamaño

Si es demasiado pequeño o fácil no supondrá ningún reto ni será motivador. Y si es demasiado grande o inalcanzable, es decir, no realista, puede resultar frustrante incluso antes de empezar. Ten muy en cuenta esto último al plantear objetivos dentro de un equipo o tu empresa. En cualquier caso, si es demasiado grande puedes descomponerlo en pasos previos más pequeños con los que irás viendo si te acercas o no al resultado final.

Preguntas que puedes hacerte: ¿es demasiado pequeño? ¿es demasiado grande? ¿me motiva a mi o al equipo abordarlo? ¿es realista?

5. Dependencia propia

Este es uno de los puntos claves que con frecuencia solemos olvidar. Es importante que tengas claro antes de empezar si el objetivo depende “sólo” de ti o tienes posibles stakeholders que pueden traerte problemas como posibles retrasos, impagos… etc. Para objetivos dentro de un contexto personal procura que dependan sólo de ti en la medida de lo posible (algo que es complicado pero no imposible). Por ponerte un ejemplo tontísimo pero para que me entiendas: “Quiero que me llame el cliente A” no es muy eficaz como objetivo frente a “Hoy llamo al cliente A”. Esperar que los demás hagan algo no es una conducta muy proactiva…

Preguntas que puedes hacerte: ¿depende exclusivamente de mis acciones alcanzarlo? ¿quiénes son mis stakeholders? ¿quiénes pueden ayudarme? ¿quiénes o qué podría entorpecer el que yo alcance mi meta?

6. Sensorial

Esto de nuevo tiene que ver con la forma de trabajar de nuestro cerebro, en particular, de nuestro subconsciente. El lenguaje de la mente inconsciente es concreto y basado en los sentidos. Y la mente inconsciente es más poderosa que la consciente. Cuanto mayor sea el número de matices sensoriales que incluyas más fácil te resultará confirmar de forma clara y sencilla que has logrado tu objetivo. Te puede ayudar visualizar cómo te verás cuando hayas logrado tu meta o qué dirás, qué pensarás, qué sentirás… Por ponerte otro ejemplo: “Quiero viajar a Punta Cana el próximo marzo” y sabré que lo habré hecho cuando esté tumbada en la arena blanca con mi toalla o metiendo tranquilamente los pies en el agua turquesa de la orilla.

Preguntas que puedes hacerte: ¿Cómo sabrás específicamente que te acercas o te alejas de tu objetivo? ¿Qué verás, escucharás, sentirás… cuando lo acabes de conseguir? ¿Qué imágenes, sonidos, sensaciones, sentimientos, gustos y olores tendrás? ¿Qué percibirán los demás?

7. Ecológico

Este punto en el cuestionario aparece el número 7 pero en el mío es el primero. Se refiere a que sea ecológico (yo habría hablado de congruencia) con tus valores. Si no lo es, tarde o temprano te frustrarás. Otro ejemplo: si en tu caso quieres prosperar en tu trabajo y para ello debes pasarte el año completo viajando fuera del país y a la vez quieres disfrutar más de tu vida familiar tarde o temprano te harás preguntas sobre cómo conciliar ambos objetivos y a menos que encuentres una solución, terminarás renunciando a uno de ellos. Al menos ten claro cuál de los dos está más alineado con tus valores para no renunciar al equivocado.

Preguntas que puedes hacerte: ¿Cómo cambiaría o se vería afectada tu vida si lo alcanzas? ¿En qué te beneficiarás si lo logras? ¿qué puedo perder al lograrlo? ¿Cómo se verá afectado mi entorno? ¿Y mi familiar? ¿Y mi trabajo? ¿Y mis relaciones? ¿Encaja con el resto de mi vida? ¿Cuál o cuáles de mis valores estoy traicionando? ¿Cuáles estoy honrando?

8. Metamodelo

Es el objetivo del objetivo. Es algo de mayor valor que conseguiremos al alcanzarlo. Coincide con las necesidades y los valores principales de cada persona, por lo que es importante que lo tengas claro. Si tu metaobjetivo es por ejemplo “Ser feliz” o “Tener una vida apacible” revisa que los objetivos que estás planteando te lleven en esa dirección. Francamente, creo que la mitad de los objetivos que abordamos erróneamente a lo largo de la vida se debe a que no nos planteamos este punto tan sencillo y nos dejamos llevar por la inercia del momento o del entorno.

Preguntas que puedes hacerte: ¿Me lleva esto en la dirección que quiero ir en mi vida?

9. Flexibilidad

Ser flexible es importante para modificar o ajustar los objetivos parciales a medida que vamos recorriendo el camino. Tienes que plantearte en qué situaciones estás dispuesto a cambiar tus planes o simplemente a abandonar ese objetivo que ahora te planteas.

Preguntas que puedes hacerte: ¿cuándo este objetivo dejará de ser necesario? ¿qué tendría que suceder para que yo lo abandone? ¿qué motivos me obligarían a replantearme los términos del mismo? ¿Qué cosas pueden impedirte lograr tu objetivo? ¿Cómo podría solventarlas?

10. Estado

Por último, también es clave que sepas en qué momento o fase de tu objetivo te encuentras para poder disfrutar del proceso en cada paso mientras vas acercándote al resultado final.

Preguntas que puedes hacerte: ¿Estás al principio de todo o ya has recorrido parte del camino? ¿Qué acciones vas a realizar para lograrlo?

Esta tabla es la que yo utilizo principalmente para mis objetivos personales y profesionales y como puedes ver es más amplia que basarme en la regla SMART (específicos, medibles, alcanzables, realistas y acotados en el tiempo) ya que ésta última no te hace pensar en hasta qué punto ese objetivo tiene que ver con tus valores personales y tu objetivo vital. Espero que te resulte tan útil como a mi. Y no te olvides: si tienes alguna similar y quieres aportar tus ideas, estaré encantada de recibir tus comentarios.

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Pilar Jiménez Abós

Arquitecto ● BIM Manager ● Project Manager
Me considero una evangelizadora del BIM. Ayudo a empresas del sector de la construcción a migrar del CAD al BIM implantando ArchiCAD en su flujo de trabajo y ahorrándoles tiempo y quebraderos de cabeza. La eficiencia es hacer las cosas bien, la eficacia es hacer las cosas correctas. Por eso quiero que aprendas conmigo. ¡Suscríbete a mi blog ya mismo!

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