Liderazgo del arquitecto como director de obra

Liderazgo del arquitecto como director de obra

Liderazgo del arquitecto como director de obra

Coordinación y supervisión técnica

El Arquitecto tiene que asumir el papel de Director de obra que le corresponde en las obras de edificación, tanto técnicamente como legalmente. No olvidemos que la intervención de todos los agentes de la edificación, cada uno en su papel, con sus responsabilidades y competencias, pero adecuadamente coordinados por el Director de Obra, contribuirá eficazmente a una correcta y óptima ejecución del Proyecto.

Director de obra

La intervención de los diversos agentes de la edificación ha ido concretándose de forma específica, paralelamente a la complejidad y evolución tecnológica de la construcción y en función de las demandas progresivas de la sociedad en lo que respecta a sus objetivos de confort y desarrollo, que implican una mayor garantía de calidad en la edificación. En general llevar a buen término la ejecución de un proyecto exige interpretar las motivaciones del mismo, de tal manera que las partes que lo componen se integren entre sí y no desvirtúen su concepto generador de armonía, funcionalidad, equilibrio medioambiental y economía. Esta interpretación globalizada corresponde al Arquitecto Director de una manera decisiva si se trata a su vez del autor del proyecto, pero si asume la dirección de un proyecto del que no es redactor tiene la obligación ética de su análisis conceptual además de mantener los criterios del autor con el mayor respeto y rigor mejorándolo (si fuera posible).

Es importantísimo previo al inicio de la ejecuición hacer un adecuado estudio técnico y un análisis de riesgos para poder paliar las carencias, soluciones incorrectas y sobre todo indeterminaciones (cuyo índice es vergonzosamente elevado en proyectos desarrollados en CAD en lugar de BIM como vengo repitiendo en este blog). Este estudio técnico puede llevar a modificaciones en sistemas o soluciones constructivas previstas por el autor del Proyecto, pero que siempre deben resolverse siguiendo el concepto generador que acordó con el cliente. Subrayo: con el cliente. Me irrita bastante la orientación a proyectos de la mayoría de arquitectos de escuela y la mínima o nula orientación a cliente. Quizá sea éste uno de los motivos por los que la figura del arquitecto es vista como prescindible además de muy molesta. A menudo escucho frases tipo “bajo ningún concepto deben abandonarse en manos de otros agentes de la edificación, que sin dudar de su buen hacer profesional pueden, inintencionadamente, con su visión e intervención técnica parcial, llegar a minusvalorar e incluso desvirtuar el concepto arquitectónico del edificio.” Hombre… pues muy bien… pero ¿cuál era el concepto? ¿Funcional – útil o funcional – salir en revistas “porno” para arquitectos? Además, ¿cuántas veces desgraciadamente se ejecutan proyectos siguiendo fielmente el “concepto generador blablabla” (ando guerrera hoy con todo este tufillo pedante de la profesión) y terminan siendo edificios penosos y lo que es peor, económicamente desastrosos para sus usuarios? Para que esto no suceda es fundamental la actuación con rigor profesional, junto con el fomento y la práctica de la crítica constructiva positiva de todos los agentes que intervienen en su construcción.

Coordinación general de los agentes de la edificación:

La intervención de todos los agentes de la edificación, cada uno en su papel, con sus responsabilidades y competencias, pero adecuadamente coordinados por el Director de Obra, contribuirá eficazmente a una correcta y óptima ejecución del Proyecto. El Arquitecto Director de obra debe tomar este papel de coordinador, de tal manera que conozca, oriente e intervenga si es conveniente en las actuaciones específicas de cada agente, para que se integren en el objetivo global, evitando contradicciones, incompatibilidades e interferencias indeseables. Lo que vendría siendo la Torre de Babel… Se trata por tanto de asumir el papel de coordinador general de forma competente, respetando la debida autonomía de cada agente, fomentando la participación y el debate en las posibles soluciones técnico-económicas a los conflictos que se generen, de tal manera que los restantes agentes apoyen, compartan y den su consenso incluso a establecer, en su caso, las acciones correctoras necesarias dentro de su parcela de actuación por parte del Director de obra. La experiencia del Director de obra será de gran ayuda en esta labor, pero la prudencia y el análisis, apoyada en la normativa y en la opinión de especialistas en los diferentes sistemas o materiales constructivos, puede suplir en parte esta carencia.

Supervisión y control técnico de la obra:

Esta coordinación general de los agentes de la edificación debe sustentarse en la supervisión periódica de la obras que en la práctica puede desglosarse en sus tres facetas de control u objetivos básicos y que normalmente son los siguientes:

  • CALIDAD: Las obras deben alcanzar los niveles de calidad exigibles y previstos por el Proyecto y la normativa técnica vigente aplicable y a tal objetivo deben aplicarse todos los agentes coordinadamente bajo la dirección del Arquitecto Director de obra.
  • PLAZO: El plazo es de gran importancia desde el punto de vista contractual, fundamentalmente por sus connotaciones financieras. Time is Money, no lo olvides nunca… Deben exigirse a la empresa constructora los medios humanos y materiales necesarios para su cumplimiento, pero en ningún caso debe permitirse una merma de la calidad implicada por un inconveniente acortamiento del plazo. Deben gestionarse los retrasos por modificaciones del Proyecto, incidencias fortuitas o causas naturales, de tal manera que no causen perjuicio a ninguno de los agentes implicados. Y esto es fácil de escribirlo porque el papel lo aguanta todo pero corregir o paliar ese perjuicio derivado de una pésima estimación de plazos ya es otra cosa…
  • ECONÓMICO: El control económico de las obras garantiza su viabilidad. Debe comenzar por un presupuesto de proyecto realista, una petición de ofertas equilibrada y por último una correcta adjudicación a la oferta más coherente, que normalmente no es la más “barata”. Deben gestionarse los cambios o modificaciones de Proyecto durante la obra, de tal manera que no causen perjuicio a ninguno de los agentes implicados. Y ahora es cuando me acuerdo de las bajas temerarias en procesos de licitación…
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Pilar Jiménez Abós

Arquitecto ● BIM Manager ● Project Manager
Me considero una evangelizadora del BIM. Ayudo a empresas del sector de la construcción a migrar del CAD al BIM implantando ArchiCAD en su flujo de trabajo y ahorrándoles tiempo y quebraderos de cabeza. La eficiencia es hacer las cosas bien, la eficacia es hacer las cosas correctas. Por eso quiero que aprendas conmigo. ¡Suscríbete a mi blog ya mismo!

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Un comentario en “Liderazgo del arquitecto como director de obra

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